Destejía versos mientras la ciudad aguaba la noche
se suscribía a la realidad sólo para saber del sol
ése que no veía hace años por miedo a seguirlo
y acabar quemándose las manos cómo sus antepasados
Descosía la ilusión de un encuentro
en las ciudades frías donde habitan las sombras de los recuerdos.
A ella no le gustaban mucho
más que a él pero aún así un abismo aullaba entre ellos.
Los pájaros nocturnos no vuelan bajo los cristales y los mandalas bendecidos
por el humo de las ciudades dibujan quimeras en las catedrales.
Daza
Daza
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